Por Romi Morales
Introducción
Luego de la entrega de los 10 mandamientos, Moshe explica a Am Israel muchas de las normas y obligaciones que se desprenden de los mismos y que, por ende, deberán aceptar como parte del pacto eterno. En la parashá Mishpatim, Moshé entrega otros 53 preceptos, donde cada uno de ellos supone modificar hábitos previos, para crear una nueva forma de vida dentro del pueblo judío. Ante tal evento, sorprendentemente, la respuesta de Am Israel es: “Naase veNishma”, “Haremos y escucharemos”. Desde entonces, esta frase, ha sido interpretada de diversas maneras por nuestros sabios a lo largo de la historia. En su significado literal, parece sugerir una aceptación incondicional de la Torá por parte del pueblo de Israel, priorizando la acción sobre la comprensión. Sin embargo, esta expresión también puede entenderse desde una perspectiva educativa de manera diferente, especialmente en el contexto de la educación no formal. En este artículo, exploraremos las diferentes interpretaciones de «Naasé VeNishmá», su conexión con el modelo educativo del «Learning by Doing» y cómo podemos aplicar estos conceptos en nuestro rol educativo.
Si te interesa saber si adoctrinas o educas, te invito a seguir leyendo. ¡Empezamos!
¿Qué significa en realidad “Naase veNishma”?
¿A qué se refirió el pueblo judío cuando dijo a Moshe “Haremos y escucharemos” a la hora de recibir los preceptos que él estaba entregando? ¿Cómo es posible que ellos hayan estado dispuestos a hacer algo sin primero escuchar por qué y para qué deberían actuar de esta manera? ¿Es posible pensar que nuestros antepasados aceptaron un pacto porque fueron adoctrinados? Estas preguntas han ocupado la atención de grandes estudiosos de Am Israel y varias son las interpretaciones que han dado al respecto como respuestas. Por un lado, el Talmud destaca la actitud del pueblo de Israel como un ejemplo de compromiso absoluto, aceptando la Torá incluso antes de conocer su contenido. En esta perspectiva, la acción precede a la comprensión, lo que podría generar dudas respecto a cuán consciente fue la elección de aceptar las condiciones de Moshé. Sin embargo, otros comentaristas como Rashbam y Abarbanel sostienen que «Naasé VeNishmá» no implica ceguera intelectual, sino que, implicaría una predisposición a actuar y aprender en el proceso. Un paso más adelante va Maimonides, quien opina que, aproximarse a la Torá exige necesariamente fomentar el pensamiento crítico y la exploración activa del conocimiento. En nuestras palabras podríamos traducirlo diciendo que, la aproximación al judaísmo no puede estar basada en la obediencia ciega; sino que debe estar basada en un compromiso consciente de querer aprender haciendo.
Naase veNishma, Aprender Haciendo (Learning by doing).
De esta manera, podemos animarnos a decir que, el antiguo lema de “Naasé veNishma”, en términos educativos, lejos de incentivar el adoctrinamiento, es la base que sostiene el modelo de “Aprender haciendo”.
Este propone la idea de que el aprendizaje es más efectivo cuando se permite experimentar activamente. En este paradigma la vivencia no es una fase única y aislada dentro del proceso de aprendizaje, sino que, para ser completa, debe ser abrazada, posteriormente, por la reflexión y el análisis de lo que sucedió en la actividad. Así es como, a pesar de que Learning by doing, es algo que naturalmente hacemos todos los seres humanos desde muy pequeños, en tanto modelo, éste se ha ido consolidando gracias al aporte de diversos pedagogos a lo largo de la historia, como John Dewey (filósofo y pedagogo), Jean Piaget (psicólogo y epistemólogo), y David Kolb (teórico educativo), entre otros tantos. Gracias a sus trabajos y muchos otros más, hoy podemos decir que el aprendizaje basado en la experiencia es un enfoque educativo en el que, quien aprende, adquiere conocimientos y habilidades a través de la acción, la experimentación y la reflexión sobre la vivencia pasada. Para “Aprender Haciendo”, debemos asegurarnos que estén presentes cuatro elementos esenciales: a) relevancia (la experiencia debe estar conectada con los intereses y o con la realidad de quien aprende), b) participación activa (se aprende mejor cuando se está involucrado directamente en la actividad), c) reflexión (no solo se trata de hacer, sino de pensar sobre lo que se ha hecho y aprendido) y d) transferencia del conocimiento o aprendizaje significativo (el aprendizaje debe poder aplicarse a nuevas situaciones).
Entendiendo que el aprendizaje se fortalece a través de la experiencia, la reflexión y la transferencia del conocimiento a nuevas y distintas situaciones, surge una pregunta fundamental: ¿Es posible aplicar esto en nuestra tarea educativa en el día a día?
Naase veNishma, también en nuestros espacios educativos.
Si. De hecho, podemos decir que la primera “actividad de Learning by doing” de la historia del pueblo judío aparece en Parashat Mishpatim. Desde entonces este modelo ha pasado de generación en generación hasta llegar a nuestras manos. “Aprender haciendo”, en nuestros espacios educativos, supone entre otras cosas basar el aprendizaje en la práctica, en problemas o dilemas reales que se le presentan a nuestros grupos. Así mismo, implica promover el pensamiento crítico y la creatividad, sin dejar de enfocarse en la autonomía y en la participación activa. También este modelo favorece la colaboración y el trabajo en equipo y fomenta la reflexión sobre la experiencia, elemento indispensable para consolidar el aprendizaje.
Aplicación práctica: Consejos para promover acción y reflexión en nuestros espacios educativos.
Si te parece que aprender haciendo es algo que aporta significativamente a tu grupo y quieres asegurarte de que esto siga estando presente en tus actividades hay algunos consejos que pueden ayudarte a estar seguro de que vas por buen camino. En primer lugar, recuerda que es importante diseñar experiencias significativas. Es decir, asegurarse de que tus actividades sean vivenciales y relevantes para tu grupo. Con relevantes nos referimos a actividades que estén conectadas con los intereses, necesidades, desafíos o realidades del mismo. Segundo, conecta lo vivido con valores y conceptos propios de la institución de la que formas parte. Relacionar la experiencia con valores, ideas y principios compartidos permitirá al grupo a conectar la nueva información con información previa, haciéndola aún más significativa. Tercero, intenta promover la autonomía en quien aprende. Diseña y ofrece espacio para que los aprendiseñantes sean protagonistas de su propio aprendizaje. Esto sin duda les permitirá adquirir las herramientas para “aprender a aprender”, elemento básico para enfrentar los desafíos que les esperan en el futuro. Por último, es fundamental que des lugar a incorporar la reflexión. En otras palabras: no basta con la acción; es importante guiar a quien aprende a analizar lo que han experimentado. Incluso cuando nos hemos esforzado por incluir metodologías super creativas, materiales innovadores, nuevas y viejas tecnologías, etc. sin un espacio de reflexión, las probabilidades de validar los conocimientos que cada participante ha creado son mínimas, como así también la posibilidad de generar aprendizajes significativos. De ahí la importancia de hacer una conversación (sijá) antes de llegar al Sikum (cierre y resumen de la actividad). Ten en cuenta que, es en la sija donde podrás fomentar la reflexión sobre la experimentación permitiéndole a los aprendiseñantes que exploren y encuentren sus propias respuestas y conexiones al contenido que han adquirido a través de la vivencia que ofreciste en el marco de la actividad.
Conclusión
Si bien en un primer momento, la frase Naase veNishma da la sensación de ser una respuesta sostenida en el dogma y la aceptación de normas sin cuestionamiento previo, vimos cómo, cuando la pensamos en términos de proceso educativo, el significado puede ser totalmente distinto. La diferencia entre adoctrinamiento y educación esta justamente en el espacio de reflexión que generamos como educadores para cuestionar las acciones que hacemos a la luz de los valores que nos guían en nuestra senda formativa.
El pueblo de Israel eligió decir ‘Naasé VeNishmá’ como un acto de compromiso, no de sometimiento.
En nuestras manos está mantener vivo ese espíritu: hacer, reflexionar y aprender. Porque solo así aseguraremos que la educación que ofrecemos no sea un dogma, sino una chispa de inspiración para cada nueva generación.